Con la camiseta puesta por el agua

Melisa Giorgis
Melisa Giorgis / Vecina de Río Ceballos - Investigadora del CONICET - Presidenta de Ecosistemas Argentinos.

6: Marcha 2X1

Marcha 2X1

Soy de esos vecinos con la camiseta puesta, de esos que reconocen en el vecino a alguien de una familia muy especial, la de la ciudad. Desde muy pequeña disfrutaba de jugar con los amigos en río, chapotear, pescar, meternos por adentro de los vados, bañarnos en las piletas del río, colgarnos de los árboles y andar por todos lados. Claramente no era una niña quietita. Cómo habrán renegado mis viejos... 

Ya pasaron una banda de años y ni la ciudad ni yo somos los mismos. Superando las expectativas de algunos años, hoy somos más de 30.000 habitantes, ya no nos reconocemos todos, a diario nos encontramos con “desconocidos”,  vecinos nuevos que vemos o que olvidamos que los vimos, porque somos tantos. 

Ese dique donde íbamos todos los fines de semana a pescar, nadar, remar, tiene el agua tan podrida y con tan poco oxígeno que por ejemplo las concentraciones de coliformes fecales (esas bacterias que nos dan diarreíta y otras cosas),  ya superan los límites de una agua apta para bañarnos. El río que ahora en su mayor parte es canal, ya no tiene peces, muy pocos sapos en el verano y la concentración de nitritos y nitratos es tan alta que ya no es fácil de potabilizar (ni les cuento la concentración de esas coliformes fecales: esa agua nos da un poquito más de diarreíta, entre otras cosas).

Dicen que el agua es un bien común, claro, nadie puede vivir sin agua, todos la necesitamos, nosotros, las plantas y los bichos. Dicen también que el agua es cara, que tiene que ser gratis e ilimitada para todos… Pero paremos un poquito, ese dique con agua casi podrida que se potabiliza, tiene no sólo que alcanzar para los más de 30.000 habitantes, sino también para un poco de Unquillo y otro poquito de Salsipuedes. 

Los sistemas de distribución del agua son súper viejos y necesitan mimos permanentes, de hecho algunos de esos vecinos viejos como yo quizás recuerden que todavía una parte del acueducto de la planta potabilizadora tiene esos caños viejos con grandes posibilidades de romperse, producto de una de esas tantas cosas mal hechas que tiene nuestra historia con el agua. 
Para hacer las cosas más complicadas, tenemos un clima semiárido donde llueve en promedio algo así como 900mm anuales, pero a veces llueve mucho y pasamos los 1.300mm y frecuentemente llueve menos 800mm. Tal vez nos olvidamos que poco antes del 15 F el dique de La Quebrada llegó a tener menos de 14 metros por nivel de su vertedero (menos de cuatro veces su capacidad, sin contar todo el barro y sedimentos de tantos años).

La cosa es seria: todos necesitamos agua, tenemos poca (sucia, fea), distrubuirla es difícil y somos muchos. 

Amigos, vecinos, mi intendente y mis concejales, el agua sucia y fea se nos escurre entre los dedos, muy rápido, más rápido, cada vez más rápido.

Hay miles de cosas por hacer y reclamar, pero lo que no hay que hacer es minimizar el problema, quedarnos sentados. Todos podemos hacer algo, pero quienes hablan, deciden y trabajan en torno al agua tienen la OBLIGACIÓN MORAL Y SOCIAL DE ATACAR EL PROBLEMA CON LA SERIEDAD Y EL COMPROMISO QUE SE MERECE.

El agua sucia se nos va… se nos escurre… vos qué vas a hacer.

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