El Nivel Inicial en el debate de la Educación actual

Sandra Piccardo
Redefiniendo el Nivel Inicial: las nuevas infancias, los cambios en las tecnologías, su incidencia en la alfabetización inicial, las docentes frente a las nuevas demandas educativas. ¿Cómo redefinir el nivel sin que pierda su especificidad?
Cooperativa de agua y educación

La educación inicial surge con las guarderías, frente a la necesidad de contar con un lugar en el que los niños pudieran estar acompañados y cuidados a partir de la salida de la mujer a trabajar. Después se forma como nivel educativo y recibe el nombre de Nivel Inicial. Antes se llamaba pre-escolar, como una preparación para la Escuela. Cuando se empieza a ver que es un nivel que tiene una especificidad propia, se conforma como Nivel Inicial y es el inicio de la escolaridad. Su importancia se vincula a que, en los países con una importante desigualdad social, económica y cultural, los niños no tienen el mismo acceso a los bienes culturales. En nuestro país, la Educación Inicial es importante porque es la que permite un acceso igualitario, a todos los niños y desde temprana edad, a los bienes culturales. Los chicos que no tienen acceso en su casa a la alfabetización, que no es solamente leer y escribir, sino también interpretar la realidad e incorporar las nuevas tecnologías, deben poder equiparar ese acceso desde temprana edad a través de la Escuela. Si no la desventaja es irreversible.

Es importante que el Nivel Inicial no se “primarice” sino que siga sosteniendo su especificidad, que tiene que ver con el aprendizaje a través del juego y el disfrute. Las cosas que suceden a través del juego, que es la herramienta pedagógica prioritaria para nuestro nivel, favorece en el niño la función simbólica. Y al favorecer la, promueve otros procesos simbólicos, como la lectura y la escritura, y el desarrollo del pensamiento abstracto. Se trata de representar la realidad, de simbolizarla.

Por todo esto el Nivel Inicial es importante. Aquí surgió un fuerte debate en torno al modelo finlandés, donde se propone que los niños comiencen su escolaridad a partir de los 7 años. Pero desde luego estos es posible porque allá los padres cuentan con otros recursos -no sólo materiales, sino también de tiempo- para garantizar el acceso de los niños a los bienes culturales. La Educación Inicial aquí garantiza que todos accedan al teatro, a la música, a la lectura, a bienes que de otras maneras no accederían.

¿Qué pasaba con nuestra Escuela antes? Cuando el Nivel Inicial no existía, los que quedaban dentro del sistema eran los que tenían las herramientas para navegar dentro de los distintos niveles con facilidad. Ni siquiera la primaria era obligatoria, entonces el que quedaba afuera no “debía” nada. Con la ampliación de la obligatoriedad esto cambia, incluso en la dimensión de la formación docente: ahora los docentes deben estar preparados para preparar a las nuevas infancias, y que todos los niños ingresen, permanezcan y egresen en mejores condiciones de la escuela. Actualmente el docente egresa de un sistema que lo forma para la inclusión. Pero cuando ejerce su práctica tiende a reproducir, no lo que le enseñaron en su formación docente, sino la experiencia que tuvo como alumno. Uno tiene que deconstruir esas experiencias para ejercer la docencia desde otros lugares.

Los embates a la Escuela Pública

Los docentes hemos sufrido un abandono tremendo en nuestra formación durante el neo-liberalismo. Podemos decir que nos mal-formaron en estas épocas y, como consecuencia, tenemos docentes que hoy ejercen con las malas y pocas herramientas que adquirieron en su formación. Son docentes que se van aggiornando como pueden, a los ponchazos, en sus prácticas dentro del sistema.

En la última década se fortaleció muchísimo la formación docente, no sólo en los Institutos de Formación Docente, sino también en la formación docente continua y situada. Estos programas nacionales fortalecieron muchísimo las instituciones para que los docentes conocieran su realidad institucional, consensuaran objetivos comunes y hablaran un lenguaje común. Y acercaron a los alumnos herramientas tecnológicas importantes, como a través de Conectar Igualdad. Pero todavía falta mucho.

La articulación entre el Nivel Inicial y la Primaria, por ejemplo, es fundamental. Es preciso establecer qué contenidos se van a priorizar en cada nivel para que sea efectiva la promoción de los estudiantes en cada etapa, para prevenir la repitencia y la exclusión. En Salsipuedes, por ejemplo, estamos trabajando desde hace algunos años con un Consejo Educativo Municipal, ahora llamado Observatorio Permanente de Gestión Educativa (OPGE), en el que se hace hincapié en la articulación y la priorización de necesidades, para lograr un seguimiento de la trayectoria y evitar la deserción.

Sierras Chicas aumentó exponencialmente su población en los últimos cinco años. Eso impacta en las Escuelas porque no cuentan con la infraestructura necesaria para acoger a todos los que demandan escuela. Río Ceballos tiene una buena cantidad de escuelas, pero otras localidades como Salsipuedes, no. Es evidente la necesidad de escuelas nuevas. Las instituciones educativas estamos desbordadas. Además, estamos trabajando con la inclusión de alumnos con necesidades educativas especiales, con proyectos más inclusivos: las nuevas infancias han cambiado; las conflictividades actuales son distintas y, sumado al exceso de alumnos, la tarea docente se sobrecarga. Las docentes estamos muy solas en el aula. El resultado es el ausentismo docente, entre otras variables, que afectan directamente los procesos de aprendizaje de los chicos. En esto hay un corrimiento del Estado notable. A la Escuela se le exige mucho y se le ofrece poco. Más alumnos, nuevas realidades, una edad jubilatoria extendida, y los mismos docentes. Todos estos son factores que hay que considerar cuando se evalúa el rol de la Escuela. Además, toda la ruptura de vínculos -familiares, sociales, laborales- hace que las demandas a las que antes respondían una multiplicidad de instituciones, recaigan sobre la Escuela.

Algunas respuestas posibles

Frente a esto, desde determinados municipios se están buscando respuestas que vuelvan a articular las diferentes instituciones que logren contener a estas nuevas poblaciones, vinculando Salud y Educación, por ejemplo. Creo que la experiencia de Salsipuedes del OPGE da cuenta de esta articulación posible. Pero tiene que haber una intencionalidad política.

Otro ejemplo son las políticas educativas que se vienen realizando desde la última década, como el Programa Nacional de Formación Permanente “Nuestra Escuela”, en el cual se viene avanzando en cuando a los Diseños Curriculares que vienen desde Nación y que Córdoba ha tomado en su totalidad. En este último año, junto a otros Programas nacionales, al afectarse las partidas, se están viendo resentidos en sus aplicaciones y prácticas, e incluso algunos se vienen cerrando porque el personal no se está volviendo a nombrar. Las propuestas metodológicas, los contenidos, la orientación, son verdaderamente innovadores. El reto es que las escuelas y los docentes lo tomen y lo bajen a las aulas, sin primarizar. Está muy bien planteado y es incluso superador de las propuestas alternativas, como las Waldorf o las escuelas Montessori. El Nivel Inicial, que es reciente, surge desde estas propuestas, pero ha avanzado muchísimo en el conocimiento de cómo aprenden los estudiantes y qué estrategias deben emplear las docentes. El riesgo es que estas propuestas se rigidicen y se conviertan en rituales sin sentido. Ahí está nuestro desafío.

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