Enseñar a luchar también es educar

Vicky Ponza
El gremio docente es uno de los más orgánicos y participativos. Al margen de los intereses personales (que existen en todos los sindicatos) brinda la posibilidad de expresarse y de llegar a una decisión democrática.
Especial: la educación en disputa

Todos los docentes somos conscientes de que el ofrecimiento del gobierno nada tiene que ver con la pérdida que ha sufrido nuestro salario en el último año y medio y de que no se cumplió con actas acordadas y firmadas. Por eso hay alta participación en las medidas de fuerza. Y sería mejor aún si no estuviésemos sometidos a chicanas como el sistema de premios y castigos que intentó la gobernadora Vidal, los descuentos por paro que aplica el gobierno de Córdoba o la inaudita represión ordenada por la ministra Bullrich.

Gran parte de la sociedad apoya el reclamo docente. Lo vemos en cada marcha multitudinaria en carteles que sacan por las ventanas, cuando los albañiles detienen su trabajo y nos saludan respetuosamente, en los pueblos del interior y cuando esa sociedad expresa su repudio a la represión y acuerda con que nuestros salarios y condiciones de trabajo deben mejorar.

Otra parte, también numerosa, rechaza todo tipo de lucha y ocupación de la calle, a menudo con expresiones sentensiosas y autoritarias.

Pero hay un lugar común para la mayoría: la preocupación por la pérdida de clases, el tiempo perdido en el aprendizaje.

Yo creo que ese “tiempo perdido” es tiempo ganado en Educación. Ganado a la hipocresía, ganado para la formación de los alumnos en un sistema democrático. Se les está enseñando a luchar pacíficamente por los derechos adquiridos y por los que faltan adquirir.

¿Que se pierde la transmisión de algunos conocimientos? Sí, y son importantes; pero son recuperables ya sea en la escuela o por parte de los chicos, confiemos en ellos. Lo que no se puede perder es la vida en democracia porque ya sabemos lo que eso significa.

Yo, profesora de Matemática, ¿insisto sólo en que memoricen el teorema de Pitágoras o también les muestro (y se puede) con fundamentos y actitudes responsables que todos somos protagonistas de la historia, que un país se construye día a día, respetando los derechos humanos y las leyes que rigen su funcionamiento?

Educar no es sólo transmitir conocimiento. Es formar para la vida, con todo lo apasionante y grandioso que ello implica.

Los gobiernos nacional y provincial nos invitan al diálogo y paralelamente desconocen acuerdos firmados previamente y leyes fundamentales aprobadas por el Congreso, como la de Paritarias. Se pierde la oportunidad de vivir las saludables tensiones de la discusión como método de trabajo. ¿Diálogo o monólogo?

Estos gobernantes dicen que nos negamos al diálogo y provocamos rupturas. ¿Acaso no es mucho más provocativo referirse a la asistencia a la Escuela Pública como una “caída”?

Considero que el desafío hoy es cambiar este rumbo donde se usan las palabras sin medir su peso, provocando angustia e incitando a la violencia. Debe haber un diálogo real entre representantes de los docentes de a pie y del gobierno, que no sean teóricos de escritorio, de esos que viven mirando hacia otros países como si todo lo extranjero fuese mejor.

La Educación es un ser vivo, en continuo movimiento y con características propias en cada país. Intercambiar, sí. Copiar por copiar, no. Mirarse para luego mirar afuera.

El reclamo es justo. La reacción de los gobiernos nacional y provincial me decepciona, pero no me anula. Sigo luchando y esperando que actúe con la responsabilidad y el respeto que los docentes nos merecemos.

 

Vicky Ponza, profesora de Matemáticas, jubilada.

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