Génesis de una reserva

Lisandro Agost
No es común encontrar procesos participativos de creación de áreas naturales protegidas en la provincia de Córdoba. Desde Aguatrae conversamos con Cristián Escribano, miembro de la Asociación Civil Los Manantiales, para entender cómo se creó la Reserva Hídrica Natural Los Manantiales en Río Ceballos y por qué es tan importante para la ciudad donde vivimos.

6: Marcha 2X1

Marcha 2X1

Aguatrae (At.): ¿Cuándo comienza el proceso de creación de la reserva?

Cristián Escribano (C.E.): Surge en 2004, por una movida interna de la gente del barrio Los Manantiales, un pequeño barrio que abarca treinta de las mil hectáreas que constituyen la actual reserva. Los vecinos estaban preocupados por la llegada del tendido eléctrico, no porque estuviesen en contra de la llegada de la luz, sino porque al ser una zona loteada desde hacía más de cien años, una vez que llegara el tendido comenzaría un proceso de urbanización acelerado.

A partir de esa movilización de los vecinos, se fueron sumando otros de Río Ceballos y se contactaron técnicos y profesionales para determinar qué se podía hacer con esta situación. Analizando la ubicación del barrio y las características de su entorno, había dos que sobresalían: el barrio se encuentra rodeado por mil hectáreas de bosque y, además, abarca toda la cuenca hidrográfica del Arroyo Mal Paso. Estas dos características dieron pie para comenzar a pensar en un área protegida. Acá hago un paréntesis porque es fundamental entender que la creación de la reserva en este barrio no es un capricho, ya que estas dos características, no sólo benefician a los que viven allí, sino también al conjunto de los ciudadanos de Río Ceballos y de otras ciudades inclusive. Además, su deterioro afectaría a quienes viven aguas abajo.

Cabe preguntarnos ¿qué hubiese pasado el 15F si el bosque nativo que cubre toda la cuenca del arroyo Mal Paso no existiera? ¿Con qué fuerza e intensidad hubiese bajado el agua? La Reserva indudablemente ayudó a minimizar ese efecto.

At.: ¿Ahí surge la Asociación Civil?

C.E.: Claro, para acompañar este proceso participativo se constituyó la Asociación Civil Los Manantiales. Así, la declaración de la zona como Reserva Hídrica Natural, se dio finalmente por medio de la Ordenanza Municipal 1666/08, en el año 2008.

Claro que este proceso de creación de la reserva, generando concientización en los vecinos de la ciudad, intentando demostrar su importancia para que el Estado municipal se involucrara y se apropiara de la problemática, llevó mucho tiempo.

At.: ¿Qué dificultades tuvieron?

C.E.: Una de las dificultades que tuvimos es que no había experiencias de creación de reservas en la región que surgieran no desde el Estado sino desde los vecinos u organizaciones intermedias; tampoco había un área o secretaría dentro del municipio que tomara este proyecto. Es más, el proceso de creación de la Reserva impulsó o incidió fuertemente en la apertura de la dirección de ambiente dentro de la municipalidad de Río Ceballos.

También observamos una cierta estigmatización por parte de quienes no participaron del proceso de creación de la reserva, porque se nos planteaba “¿Quiénes son ustedes para venir a decir qué se debe hacer en esta zona?” Fue muy difícil en aquel momento.

Luego de conseguir numerosos apoyos institucionales, de crear la Asociación Civil Los Manantiales, de que surgiera la dirección de ambiente en el municipio, comenzamos con el proceso de  creación del área protegida de mil hectáreas.

Pero estamos hablando de un proceso de muchos años, con mucha gente involucrada, con una complejidad enorme ya que toda la tierra es de propiedad privada, con muchas idas y vueltas. En definitiva, fue y es un proceso participativo que permitió la creación de una reserva y, dada esa complejidad, es que siempre se sigue trabajando.

En este sentido, sabiendo que no alcanza sólo con que la reserva sea declarada y creada, desde la Asociación Civil trabajamos en tres planos simultáneamente: en primer lugar un plano estructural, es decir crear leyes, trabajar en el Estado fortaleciendo la dirección de ambiente, incluyendo la reserva en el marco de un ordenamiento territorial, sustentándola económicamente y de recursos humanos, entre otros puntos. En segundo lugar, un plano operativo: que la reserva no se caiga, que funcione en el día a día, institucionalizar hacia adentro y hacia afuera de la reserva. Y por último, apropiación social, ya que una ordenanza puede ser algo muy débil si no hay un fuerte apoyo social. Por eso trabajamos desde lo educativo y desde lo cultural para que la gente, no sólo de la reserva, se apropie de la misma y la defienda.

At.: Algunos ciudadanos de Río Ceballos plantean que la reserva es un lugar exclusivo, que beneficia sólo a los que viven allí. ¿Es así?

C.E.: No. Primero, porque una Reserva jamás beneficia solamente a quienes viven allí, los servicios ambientales que prestan exceden sus límites y benefician a toda la ciudad: retención y por lo tanto producción de agua, paisaje, regulación de clima, etc. Pero además nosotros pensamos que las áreas protegidas no pueden ser islas, es decir, deben estar insertas en un ordenamiento territorial inclusivo, en donde se definan, en todo el territorio que ocupa la ciudad, espacios para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Las reservas no pueden ser el único espacio con políticas de cuidado estético, funcional, o de calidad de vida de quienes habitan en ella. Si esto ocurriera, sí se convertirían en espacios exclusivos.

At.: Pero las ciudades crecen. Con las reservas naturales solamente, ¿alcanza para mejorar nuestra calidad de vida?

C.E.: Sobre las reservas no debe avanzar la ciudad, de lo contrario afectaría la calidad de vida de todos los habitantes de Río Ceballos. Pero para mejorar y mantener nuestra calidad de vida, y mantener nuestro ambiente sano, cada barrio de la ciudad merece espacios públicos cuidados, inclusivos, limpios y funcionalmente adecuados a sus necesidades. Sí es necesario pensar en que las Reservas cumplen funciones que de afectarlas a partir de la urbanización, del desmonte o de los incendios, toda la ciudad se verá afectada. Cabe preguntarnos ¿qué hubiese pasado el 15F si el bosque nativo que cubre toda la cuenca del arroyo Mal Paso no existiera? ¿Con qué fuerza e intensidad hubiese bajado el agua? La Reserva indudablemente ayudó a minimizar ese efecto.

En cuanto al acceso público, La Reserva es un Aula Abierta, muchos de los colegios la visitan cada año, es uno de los últimos espacios para andar a caballo, caminar, observar aves sin contaminación sonora o vehículos que signifiquen un riesgo para estas actividades. La reserva puede y debe ser visitada por todos los vecinos, teniendo en cuenta las restricciones o normativas vigentes para cada actividad.

Para finalizar, si existiría un ordenamiento territorial claro y explícito, municipal y provincial, los conflictos territoriales se minimizarían porque sabríamos cuáles son los territorios definidos para cada actividad, hacia dónde debe crecer la mancha urbana, cuáles son los recursos naturales y cómo los podemos preservar para beneficiarnos todos, no sólo los que viven dentro de las reservas.

Reserva Natural Hídrica Los Manantiales, Río Ceballos
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