La crónica descronicada

Diego Menoyo
No es una mañana común. No porque haya amanecido lloviznando, hace ya muchos días que llueve incansablemente. Es porque hoy viene el Presidente a Río Ceballos.
Macri en Río Ceballos

El comunicado de la Municipalidad aclara que, por un problema de agenda, Mauricio Macri no inaugurará el remodelado edificio de Gendarmería. Es una lástima, hubiera sido una posibilidad para vincularse con la gente.

Camino al centro, en la plaza de piedra hay un grupo de personas que manifiestan contra las medidas económicas. Los carteles son llamativos, sencillos cartones con leyendas ingeniosas. Lo que no es muy original es el cartel del cajero móvil situado frente a la plaza: Fuera de Servicio.

Mi amigo Victor, Inspector de Tránsito, asegura que los manifestantes no son de Río Ceballos.
– Todos los han traído de afuera, nadie es de acá…
Le indico algunas personas conocidas: Mirá, allí están fulano y fulano. Aquel chico es de Barrio Santa Fe (aunque no sepa cómo se llama).
– ¡No son de Río Ceballos! – Refunfuña mientras se va. Y es que no quiere mirar lo que está viendo.

En un momento el grupo avanza hacia el Puente Amarillo en movilización, cantando consignas contra el gobierno. Una sábana se ha transformado en bandera, la frase es fuertemente cordobesa, no intenta ser política, es sólo un grito de enojo.

Un helicóptero sobrevuela el cielo, seguramente es Macri que está llegando. En el Campo de Deportes lo esperan el Intendente Municipal, Omar Albanese, y el intendente de Jesús María, Gabriel Frizza, quienes le dan la bienvenida. Pero el auto al que se sube no parte hacia la convención de Intendentes Radicales. Toma la ruta del caracol y hace allí una parada inesperada.

En la entrada por San Martín al predio donde se realiza el evento se concentran un puñado de simpatizantes del Pro y, valla mediante, un grupo de manifestantes. En ese salón de fiestas Ramoncito Mestre se proclama Presidente del Foro de Intendentes Radicales. Premio consuelo por los cargos nacionales que no llegan a Córdoba.

Lo demás ya lo leímos en los diarios: el saludo ante su público que no fue, el discurso breve frente a los intendentes, el banner “inteligente” que se cayò, el reloj del bicentenario como regalo de los artesanos de Jesús María, la partida por la otra puerta y el fin de la visita. Y en Río Ceballos sigue lloviendo.