La inseguridad y las escuelas

Agua trae
¿Existe una relación entre la educación y de inseguridad? Está claro que el fenómeno de la inseguridad pública no puede reducirse sólo a una cuestión policial, y que el mismo se encuentra determinado por otra serie de fenómenos sociales, por lo tanto reducir su análisis a un solo “factor” sería irresponsable.
Orquesta Social - Guardia Urbana Municipal (GUM)

¿Existe una relación entre la educación y de inseguridad? Está claro que el fenómeno de la inseguridad pública no puede reducirse sólo a una cuestión policial, y que el mismo se encuentra determinado por otra serie de fenómenos sociales, por lo tanto reducir su análisis a un solo “factor” sería irresponsable.

Aún si pensamos en la educación escolar, (no pretendo reducir el diverso y complejo proceso educativo a la educación formal), no podría decir es esta la principal causa de la inseguridad, pero tampoco quiero negar que pueda existir una relación entre ambos.

La educación escolar permite la generación de relaciones sociales entre las personas, lo que puede llegar a influir en el clima de seguridad en la sociedad. El mantenernos aislados, sin intercambiar con el prójimo, sin participar de actividades sociales y culturales, lleva a que veamos en cada rostro extraño un peligro.
Pero además, la educación formal también fue y es valorada porque puede convertirse en un elemento de “movilidad social”. La educación formal, universal y obligatoria, genera al menos la ilusión de que nos aproximamos a la igualdad de posibilidades.

Si no ir a la escuela excluye a los jóvenes automáticamente del sistema, no deja de excluirlos cuando forzamos su asistencia a una escuela marginal, con problemas de conductas y convivencia, con docentes desesperados porque no pueden “cumplir su tarea” y alumnos desmotivado ante una enseñanza que no los incluye, ni los considera. El tema pedagógico (no resuelto) pasa por discutir qué hacer con estos niños y adolescentes dentro del aula para que la escuela no se transforme en un galpón, donde los adultos cumplimos la función de cuidadores.

La escuela es, ante todo, un espejo de la sociedad y, como tal, copia y revive sus conflictos. La violencia escolar, la falta de respeto, el desvalor ante el estudio, el exitismo ante la nota, son sólo manifestaciones de una población que fue desmembrándose en el “sálvese quien pueda” propio una época neoliberal. En ese sentido la institución escolar es un reproductor del sistema.

Pero la inseguridad está asociada, en el imaginario colectivo, al tema de la pobreza y la pobreza mal podría reducirse a una cuestión escolar. Este imaginario se funda en el terrible círculo vicioso que forman la pobreza y el rezago educativo, y que sin duda alimenta el clima de inseguridad. La pobreza, que en parte se reproduce por el limitado acceso a la educación formal, puede intentar solucionar sus problemas con medidas delictivas o criminales para satisfacer las necesidades vitales.

Sin embargo el tema de la pobreza debemos pensarlo sobre todo en la injusta distribución de la riqueza, en la profundización de las desigualdades sociales, en el manejo arbitrario de la justicia para proteger el bienestar de los poderosos en desmedro de la mayoría de la población.

Cuando los grandes problemas de inequidad o de exclusión no se enfrentan, luego se deben enfrentar como problemas de seguridad. Se piensa que lo contrario a la inseguridad es la seguridad, cuando lo contrario a la inseguridad es la convivencia, y ésta se construye a partir de políticas públicas de inclusión, equidad e igualdad real de oportunidades. En este sentido las políticas educativas pensadas a largo plazo son el reaseguro para construir una sociedad más justa e igualitaria.