La Oficina de Empleo bajo la lupa

Agustin Mingorance
En Río Ceballos a un numeroso grupo de jóvenes inscriptos en la Oficina de Empleo al programa Acciones de Entrenamiento para el Trabajo en Empresas -conocido por todos como “Plan Joven”-  desde hace ya cinco meses se les adeuda el pago de la remuneración que perciben por trabajar a través del mismo. Además, a comienzos de año esta oficina atravesó un cambio de gestión a raíz de una auditoría que comenzó con un llamado de atención del Banco Mundial.

6: Marcha 2X1

Marcha 2X1

Una historia entre tantas

Julieta tiene 23 años y hasta hace poco trabajaba en negro como vendedora en un local de ropa del centro. Un día su empleadora le propuso que fuera a la Oficina de Empleo para inscribirse en el “Plan Joven”- en realidad se llama Programa de Entrenamiento Laboral- para pasar a trabajar y cobrar a través del mismo por realizar la misma labor. Juli aceptó porque de esa forma ganaba un poco más “y estaba en blanco”. La empleadora, por su parte, pasaba a ahorrarse el costo de pagarle el salario. La joven estuvo trabajando a través del programa cobrando la ayuda económica mensual de $ 3.100 -en ese entonces- por un periodo de cuatro meses. Su contrato vencía el 31 de diciembre de 2016, por lo cual en ese momento se acercó a la Oficina de Empleo a renovarlo. Uno de los empleados la atendió y le dijo que el trámite de renovación ya estaba hecho. Ella le pidió el contrato como comprobante y él no se lo dio porque, explicó, no hacía falta, ya que la renovación era automática. Cuando en febrero fue a cobrar se encontró con que no le habían depositado el dinero. Al consultar en la Oficina de Empleo le dijeron que los empleados que le habían renovado el programa habían sido despedidos por “adulterar documentación e información”. Desde entonces concurre una vez por semana a la Oficina de Empleo para que le paguen los meses adeudados y le consigan un nuevo trabajo. “Vengo una vez por semana, es como ir a misa”, nos cuenta Juli sin perder el buen humor, “porque necesito trabajar y desde que pasó todo esto no saben qué hacer con nosotros”. Según parece volvería a trabajar este mes, al menos eso le acaban de decir, comenta antes de irse de la Oficina de Empleo.

En Río Ceballos hay decenas de jóvenes en la misma situación que Julieta. Martín, el padre de otra chica a la que también adeudan el pago, organizó un grupo de damnificados para reclamar en conjunto: “Los chicos siguen esperando que se les pague: algunos no han cobrado por un mes, otros no han cobrado por tres meses, y otros nunca cobraron un incentivo que hay que cobrar. Todos trabajaron, todos hicieron la parte que les correspondía, por lo menos en los casos que yo conozco. Están a la espera...”.  Consultado sobre la cantidad de  jóvenes damnificados nos comentó que calculan “que son más de 100”. Este número no pudo ser confirmado con los actuales coordinadores de la Oficina de Empleo, que decidieron reservarse la cifra estimativa que manejan.

 

Idas y vueltas a la Oficina de Empleo

Desde que comenzaron los problemas con los planes y el cambio de gestión, las informaciones aportadas por la Oficina de Empleo (en adelante O. E.) respecto a lo ocurrido fueron variando a medida que avanzaban en las investigaciones y las conversaciones con la Nación. Nos acercamos a conversar con la nueva gestión en dos oportunidades y pudimos apreciar algunos de estos cambios de versiones. Entrevistamos a María Elena Mariño y a su hermano, el Dr. Martín Mariño, Supervisora y Coordinador respectivamente, y nos dijeron lo siguiente.
En una primera entrevista, a la pregunta de por qué tantos jóvenes que trabajaron a través del programa no cobraron, María Elena Mariño respondió que los empleados de la anterior gestión “no generaron los proyectos ni los entrenamientos como corresponde: (los damnificados) no estaban inscriptos y los que estaban inscriptos estaban mal inscriptos. Estaba adulterada la información, por lo tanto se caían los programas.  Cuando impactan los datos de Nación con Anses, caen los programas automáticamente.” Ejemplo de esto es el caso de Lihuén, una chica inscripta como estudiante del Cenma (secundario nocturno) cuando en realidad estaba estudiando en la universidad. Todo esto con su desconocimiento, dado que ella había dejado asentada otra información. 

En una segunda entrevista la misma supervisora, al ser consultada sobre la adulteración de información que había sido la principal causa de la caída de los planes, dijo que “eso era lo que se decía”, desdiciéndose. En esta oportunidad aseguró, cambiando su primera versión, que los damnificados “dejaron de cobrar porque finalizó el convenio y porque no reunían las condiciones del Plan Joven para poder continuar en el plan”. Por lo tanto, lo que se está haciendo ahora “es una reconsideración del Estado frente a su propias condiciones: ellos (el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social) ponen una lista de requisitos y están reconsiderando sobre los mismos si esas personas pueden o no pueden cobrar ese retroactivo. Pero existe la posibilidad de que cobren... a los que les corresponde lo van a cobrar...”, explica esta vez la supervisora Mariño, y agrega que con cada damnificado “se hace toda una evaluación de si era real que tenían que cobrar o no. Hay que ver caso por caso.” Asegura que “se está contemplando que todos cobren, que se solucionen los problemas”. Y consultada sobre si dentro de esa evaluación caso por caso hay algunos que no van a cobrar, explica: “Todavía no nos han dado respuesta, dependemos de la Nación, a cada caso se le explica por qué va a cobrar y por qué no va a cobrar”.

Respecto a los modos contemplados desde Nación para pagar lo adeudado, Martín Mariño dice que  “una de las formas es que vuelvan a ingresar al plan; el plan es de seis meses y van a trabajar por cinco meses, pero se les va a pagar por seis meses. Y después hay otros casos particulares que no buscaron reingresar al plan pero están viendo el tema del retroactivo, si se lo pueden pagar o no”.

 

El Banco Mundial en Río Ceballos, auditorías y cambio de gestión

“El año pasado la enorme cantidad de planes de entrenamiento llamó la atención a la gente que financia esto, que es la Nación y el Banco Mundial -nos contó María Elena Mariño lo sucedido antes de que asumiera la actual gestión de la Oficina de Empleo- Por lo tanto, el Banco Mundial vino sin previo aviso como corresponde, supervisó y vio que había algo raro, que no estaba bien. A raíz de eso se reúne con la Intendencia, se empiezan a hacer auditorías y se cambia a toda la gestión.”

Las auditorías encontraron que muchos de los inscriptos figuraban como discapacitados y no lo eran. Para Martín Mariño ese fue el detonante que desembocó en el despido de los empleados de la anterior gestión. Ilustra con el caso de alguien que estaba anotado como discapacitado trabajando en un lugar de entrenamiento deportivo, pero el dueño del lugar no lo conocía. “Esta persona cobró, pero nunca trabajó”. Es sólo un ejemplo de muchos que se fueron encontrando a medida que avanzó la investigación.“Hay muchos casos en que había amiguismo entre el coordinador y el joven, o entre el coordinador y el comercio, no te puedo decir quiénes son porque no puedo implicar a nadie...”, afirma, cuidadoso, el actual Coordinador. También apareció la modalidad de adulteración de datos ya mencionada: personas que estaban cursando la universidad pero que figuraban como estudiantes de un secundario nocturno. Todos estos detalles forman parte del análisis sobre quiénes pueden cobrar o no: “es puntual, porque hay muchas cosas para estudiar, cada caso particular”. Consultado sobre si en estas maniobras estaban implicados los antiguos trabajadores de la O. E., Mariño aseguró: “No sabemos. Los que tenían clave acá en su momento eran ellos. O sea no lo podía hacer otra persona que tuviera clave acá.” Y ante la pregunta de si van a iniciar acciones legales respondió: “La idea es esa. Nosotros como coordinadores nuevos tenemos que informar todos los errores, y después el ministerio verá si toma algún tipo de acción. Y aparte los chicos que se han visto perjudicados también lo pueden hacer”.

 

Va de nuevo...

Actualmente la Oficina de Empleo ha reflotado 68 proyectos -que se habían caído después de todo lo sucedido- presentando de nuevo las documentaciones requeridas a la Nación. Esto posibilita crear un promedio de tres vinculaciones por cada proyecto presentado, por lo cual en teoría por lo menos 200 jóvenes comenzarían a trabajar a partir de este mes. Vale mencionar que luego de las auditorías todos los proyectos se habían desactivado, por lo tanto no se podían inscribir nuevos aspirantes a programas y los únicos que continuaban trabajando eran aquellos a quienes todavía no se les había vencido el contrato. De esta forma la Oficina de Empleo volvería a funcionar, aseguran, ahora con más mecanismos de control. Señalan que habrá una persona de la oficina encargada de hacer un estricto seguimiento diario de los comercios para corroborar todos estos convenios.

Para quien escribe, el problema de fondo sigue. La dificultad de los jóvenes de Río Ceballos para conseguir empleo formal cuando no es a través de Planes y Programas del Estado, o trabajo precarizado y en negro en los comercios de la zona. La problemática de personas mayores de 40 años que, una vez perdido su puesto de trabajo, tienen grandes dificultades para reinsertarse en el mercado laboral. La situación de una ciudad que con el tiempo se fue volviendo “ciudad dormitorio”, cuyos habitantes se ven obligados a trabajar en otro lado, convirtiéndose en un gran centro comercial donde se vuelca toda la fuerza de trabajo al sector servicios, desatendiendo el sector productivo. Inmersa ahora, además, en un contexto nacional de caída y precarización del empleo. Tá difícil... y más aún si las cosas no se hacen como corresponde.

Foto: Centro Comercial - Reunión de comerciantes con responsables de la Oficina de Empleo
Foto: Centro Comercial - Reunión de comerciantes con responsables de la Oficina de Empleo
  • Foto: Centro Comercial - Reunión de comerciantes con responsables de la Oficina de Empleo
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