No era un domingo cualquiera

Diego Menoyo
No era un domingo cualquiera, era más que un domingo….., domingo y 1 de mayo, ¡que los tiró! Podría haber caído un lunes o un día de semana, pero no… cae en domingo.
Economía: crisis o sinceramiento

Día de locro con los compañeros de trabajo. No un buen asado como años anteriores, no nos dio el presupuesto para tanto. Pero lo importante era juntarse para no perder la costumbre…. Hasta armamos un grupo de wahtsapp para comentar los aprontes, y hoy, juntarse temprano para empezar a preparar un locro bien pulzudo.

Bajo con la moto hasta el centro, por cada cuadra hay un cartel que propagandiza la venta del locro. Un bowl plástico con tapa y $50 alcanzaría para una porción, claro que te falta con qué acompañarlo y regarlo.Un locro en soledad o en familia no alcanza para festejar el 1 de mayo. Seguramente peor están quienes deben preparar platos de comida porque no tienen trabajo o porque tienen uno demasiado precario, donde cobran en negro o tienen una “beca” que más parece una limosna que un trabajo.

El 1° de mayo terminó por transformarse en un feriado dominguero. Ya no más juntadas en los sindicatos, ni marcha reivindicativa. Bueno... en realidad, algo pasó el viernes. Si bien en Córdoba no fue “la”! movilización y sólo se movieron los cuerpos orgánicos, en Buenos Aires la convocatoria fue claramente interesante. ¿Creerá Moyano que todos los que concurrieron a la marcha son sus seguidores?  ¿Realmente lo creerá? ¿O pensará como Luis Barrionuevo que la marcha fue copada por los zurdos y los K y desvirtuó su sentido reivindicativo y democrático?

Acá en Río Ceballos, los almacenes de la San Martín empiezan a abrir, como si fuese un domingo cualquiera. Pero la puerta de varios negocios desocupados del centro, que no son pocos, luce carteles amarillos que "agradecen" a Macri, porque el aumento de los costos y la falta de ventas los han obligado a cerrar. Se ve que manos traviesas lo habían colocado por la noche, porque otras manos, bastante indignadas, intentaban sacarlos presuroso.

Comimos y tomamos como para olvidar las penas, brindamos por tener trabajo, reímos con los chistes y las ocurrencias de Lisandro, y nos fuimos desmembrando entre guitarreada y digestivo cordobés. Hermoso día, "muy peronista" diría Nelson, mi compañero de trabajo. Se ve que nadie  quiere hacerse cargo de los días nublados, que son muchos en este año.