Paritaria docente: escuchemos estas voces

Fernanda Libro
Hoy, miércoles 19 de abril de 2017, la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba aceptó, tras un largo proceso de negociación, la propuesta del gobierno provincial. La decisión de aceptar, como siempre pero quizás este año mucho más que otros, deja disconforme a gran parte de los docentes. Más allá del puerto de arribo, desde Aguatrae queremos relevar algunos puntos importantes de esta lucha que, con o sin acuerdo, no podemos perder de vista.
Especial: la educación en disputa

Desde el comienzo de la negociación, en la provincia y en la nación, hubo paros, movilizaciones y una marcha federal por la Educación que concluyó en Buenos Aires con la alevosa imagen de 400 mil docentes en la calle. Hubo también rumores de voluntarios docentes, amenazas de descuentos, descuentos, zanahorias del tipo “plus para los que no adhieren”, “listas negras” y policías visitando las escuelas para obtenerlas. Hubo, además, una orden judicial de convocar a paritaria nacional y un aula itinerante desarmada a palazos.

Tras una pulseada que pareció retrotraernos a viejas épocas, el gobierno provincial pasó de ofrecer un 19.5% -muy en la tónica de los ofrecimientos de Provincia de Buenos Aires- a un 24.5%, cifra que, si bien supera a la primera, no contempla ítems fundamentales del reclamo como lo son la devolución de los descuentos sufridos por los días de paro realizados, y el efectivo cumplimiento de las actas 2015 y 2016.

Entre el gobierno provincial y el gremio docente la tensión fue en aumento, tensión cuya cristalización puede encontrarse en el banner que aparece al abrir la página de la Unión de los Educadores de la provincia de Córdoba donde se lee, sobre la cara del gobernador Schiaretti, la leyenda “Incumplidor serial”. Y es que los antecedentes no son pocos: el año pasado se acordó una paritaria del 32.5% -de los cuales 7.5% estaba representado por el Fondo Nacional de Incentivo Docente, es decir, un porcentaje aportado por el gobierno nacional que no va al básico-, con la condición de reabrir paritarias en septiembre en caso de que la inflación superara dicho porcentaje. Efectivamente la superó y las paritarias nunca se reabrieron. Lo mismo sucedió respecto a los acuerdos firmados en 2015 en relación al pago de la antigüedad docente. Y ni hablar de los docentes jubilados, quienes desde la sanción de la ley 10.333, en diciembre de 2015, ven notablemente recortados sus haberes.

Entre medio de todo, la figura del docente fue el blanco más fácil de todas las críticas. Padres que reclaman -legítimamente- el derecho de sus hijos a tener clases y, muchas veces desconociendo el conflicto, responsabilizan a los docentes; funcionarios que desacreditan la docencia no sólo ofreciendo una recomposición salarial insuficiente, sino además convocando “voluntarios” que, más allá de las buenas intenciones, no fueron formados para ocupar ese lugar. ¿Acaso a alguien se le ocurriría llamar a “voluntarios cirujanos”? Quizás la represión del domingo 9 de abril hacia los docentes de CETERA que montaban una escuela itinerante en la Plaza de los dos Congresos, fue la imagen más desoladora y patente de la situación de los docentes hoy. 

La referencia a lo acaecido en otras provincias no es menor ya que, parte del reclamo docente general, es la Paritaria Nacional Docente, cuyo establecimiento data de la Ley de Financiamiento Educativo por la que tanto reclamó la Carpa Blanca de los mil días. La PND es un instrumento fundamental en el establecimiento de un piso salarial común para todas las provincias. Es decir, sin este instrumento hay provincias que, como ha ocurrido este año, pueden ofrecer un aumento salarial de apenas 4 puntos, alegando incapacidad de pago.

Y ojo que acá los que no “cayeron en la escuela pública” tampoco están exentos. La paritaria establece el aumento salarial de todos los docentes, de escuelas públicas y privadas, privadas con subsidio estatal y privada sin subsidio. Si acaso la adhesión al paro llega a ser menor en las escuelas privadas, hay que buscar la razón en la capacidad de exigencia de quienes allí asisten.  

Desde Aguatrae quisimos hacer lugar a la voz de los docentes de nuestra ciudad, abrir este espacio para que nos den su opinión aquellas que nos han formado y lo siguen haciendo. Compartimos con ustedes las reflexiones que nos acercaron Mónica Soria, Sandra Picardo, Mercedes Sturla, Gloria Martínez y Vicky Ponza.

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