Presentanción del libro: “¡Pido la palabra! Animación a la lectura y escritura de textos poéticos”

Katy García
Se produjo en el Archivo Provincial de la Memoria en donde se presentó el libro “¡Pido la palabra! Animación a la lectura y escritura de textos poéticos”, de la educadora Virginia Rozza. Ayer, una puesta poco común, casi una experiencia religiosa, inundó el espacio.
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La cita era a las 18. Cuando el público comenzó a ingresar a la sala, en cada asiento, una flor colorida y un  texto poético, esperaban ser asidos.  Cada cual lo hizo. A esta cronista la tomó por sorpresa Francisco Paco Urondo. “Cuando empecé a escribir poesía sentí que alguien silbaba a lo lejos, luego, a medida que seguían llegando los textos, el silbido estaba más cerca y un día supe que el que silbaba era yo”. Giró la cabeza y vio que el público leía concentrado los escritos de  Carmela Viale, Paco , Pablo Neruda, Nicolás Guillén, José Martí, Alfonsina Storni, Eduardo Galeano, Gabriela Mistral y Federico García Lorca. Al final, una suelta coral liberará cientos de palabras.

No había mesa, ni vasos, ni botellas con agua. Tampoco presentadores.

La autora del libro, directamente, tomó la palabra y dijo: “El libro está pensado no solamente para trabajar en las escuelas sino en diferentes espacios. Con niños y todas las personas que se apasionen con la poesía y la literatura. Hablo en plural porque no es mío. Es una producción compartida con el colectivo de Arte y Política “Vivimos en el país del Nunca Más”, explicó. Agradeció el trabajo llevado adelante por la editorial Malasaña. A María Eleonora Cristina, directora del APM, que se resistió a escribir el prólogo y “terminó haciendo un texto hermoso”. Y a quienes participaron en el proyecto de reedición, Florencia Ordoñez (edición), Analía Rodríguez (Ilustración), Jimena González Gomesa (selección de títulos de películas) y a la escritora Pamela Valdebenito.

Tripa y corazón

Luego dio paso a una intervención poética que comenzó con la lectura de Las Tonalidades de la Ira, poema de Rafeef Ziadah. El texto narra con crudeza la realidad que viven las mujeres desde que Israel ocupó sus tierras. La autora es de ascendencia palestina, periodista y activista de Derechos Humanos.

En esta ocasión un grupo de mujeres usando recursos de la oratoria, la actuación y también desde las tripas, con fuerza y convicción, narró las situaciones descriptas en cada estrofa del poema que concluye con la reiteración del verso: Yo soy una mujer árabe de color y nosotras venimos en todas las tonalidades de la ira”. 

Palabra de autora. “Escribí este poema mientras estábamos realizando una acción directa en mi facultad (…) Me dije a mí misma, seré únicamente palestina, no me comportaré como colona o soldado. Así que estaba sentada en el suelo y este hombre vino y me dio una patada en el estómago y me dijo: ‘Te mereces ser violada antes de que tengas hijos terroristas’.  En aquel momento no dije nada, pero entonces escribí este poema para este joven caballero”, leyó, Virginia.

“Yo soy una mujer árabe de color y nosotras venimos en todas las tonalidades de la ira”, repetían las mujeres.

(…) Así que: ¿Quién es esa mujer morena gritando en una manifestación?

Disculpa ¿no debería gritar? ¿Olvidé ser cada uno de vuestros sueños orientales? El genio de la botella, la bailarina del vientre, la chica del harem, voz suave, mujer árabe, sí amo, no amo, gracias por los sándwiches de manteca de maní, que nos lanzáis desde los F16, amo sí. Mis libertadores están aquí para matar a mis hijos y llamarlos daños colaterales.

Yo soy una mujer árabe de color y nosotras venimos en todas las tonalidades de la ira.

Así, que déjame decirte que esta mujer, que habita dentro de mí, sólo te traerá tu próximo rebelde. Ella llevará una piedra en una mano y la bandera palestina en la otra.

Yo soy una mujer árabe de color, ten cuidado, ten cuidado, ten cuidado, ten cuidado, ten cuidado, ten cuidado…

La presentación continuó con un texto de Pamela Valdebenito, de su libro Límites, que alerta y reclama sobre la violencia de género.

“Arranco mis harapos de raíz, esta noche, este tiempo

Mi sangre,y mis ovarios.Debo partir.

Me están molestando ardientemente las ausencias, la tibieza.

Andaré el viaje, sin maquillaje, hasta encontrarte

 

Voy a desaparecer, entrando a mi ciudad y en contramano me detendré en la intersección de la calle: Femicidios basta, sin número.
Desgajaremos juntas sumisiones en nuestro mirar
Esquivando los mandatos, el crujir de los desvelos, de los pasos, del miedo
Cada 30 horas, una menos (…)”

Son treinta mil, son treinta mil, son treinta mil, son treinta mil, son treinta mil, susurraban y susurraban, in crescendo, hasta que la afirmación se transformó en grito. Mientras, avanzaba la lectura de Los Enemigos, de Pablo Neruda.  

(…)Por esos muertos, nuestros muertos, pido castigo.

Para los que de sangre salpicaron la patria,
pido castigo.

Para el verdugo que mandó esta muerte,
pido castigo.

Para el traidor que ascendió sobre el crimen,
pido castigo.

Para el que dio la orden de agonía,
pido castigo.

Para los que defendieron este crimen,
pido castigo.

No quiero que me den la mano 

Empapada con nuestra sangre.
Pido castigo.
No los quiero de embajadores,
tampoco en su casa tranquilos,

Los quiero ver aquí juzgados

En esta plaza, en este sitio.

  Quiero castigo.

Son 30.000!!! (1)

 

De la A, hasta la Zeta

El libro, de 270 páginas, contiene temas de reflexión, poemas y relatos, en cada letra del abecedario. Por ejemplo: en la A, amor y en la Z, zapatistas. La I, infancia, D, derechos humanos, Ll , llanto, J, juegos, CH, Che Guevara, X, Córdoba, W, Wipala, P, poesía y palabras. Se trata de una reedición actualizada a cargo de Malasaña Ediciones. La primera fue en 2003, en la imprenta de H.I.J.O.S.

Florencia Ordóñez, contó que cuando fue convocada le corrió un frío por la espalda. “Porque no soy ilustradora, soy psicóloga, arte-terapeuta y una buscadora de imágenes, de lugares del alma. Eso fue el libro para mí, un conjuro que me emociona y nos permite combinar emociones, sentimientos, palabras que van más allá del dolor u otro estado para crear sueños, vivencias, y puentes, para ir hacia otro lado mejor. Fue hermoso para mí”.

La editora precisó que le gustaron dos cosas que aquí se cumplieron. “Que las presentaciones sean creativas y que no haya especialistas con un vaso de agua, y que los libros tengan ilustraciones. Tuve mucha suerte porque así lo hicieron las compañeras”, afirmó. Lleva cuatro libros editados. Dos, son de su autoría. Este es el primero que no es totalmente artesanal.

Antes del espectáculo, hubo un intervalo para interactuar y tomarse un cafecito o una mandarina. Sí, mandarina. Y también banana, panes, caramelos y gaseosas. Todo eso, antes de volver a la sala.

Gentileza de Katy García (PrensaRed) para Aguatrae

Fotografía  Yanina Luna (APM)

www.prensared.org.ar