Usted preguntará por qué paramos

Alejandra Domínguez
En el marco de la conmemoración del 8 M., Alejandra Domínguez, feminista y Licenciada en Trabajo Social -el orden de los factores sí altera el producto-  escribió para Aguatrae la nota que compartimos a continuación.
Especial: la educación en disputa

“Queremos Pan, Queremos Rosas” fue la consigna que levantaron aquellas mujeres que se manifestaron de manera colectiva un 8 de marzo de 1908.

Desde entonces, cada año realizamos diferentes acciones en reclamo por el reconocimiento de derechos, tal como lo hicieron las obreras muertas en  huelga de una fábrica textil de Nueva York el 8 de marzo de 1907; reclamaban una jornada laboral reducida, derecho a reunirse, mejores salarios y condiciones de trabajo.

Fueron las socialistas quienes en 1909 logran instalar el día internacional de la mujer trabajadora. En cada 8 de marzo, el movimiento feminista y de mujeres en nuestro país y en todo el mundo, hace notar a la sociedad que nuestros derechos valen menos, que no existimos como sujetas de derechos, que aún debemos exigir  para hacerlo efectivos.

Los 8 de marzo, se fueron convirtiendo en un día de conmemoración, lucha y reconocimiento, aunque por momentos con un tinte comercial. Las organizaciones feministas y de mujeres colocamos en las calles los reclamos y demandas por el reconocimiento de nuestros derechos como humanas.

Este 8 de marzo nos encuentra en un proceso de mayor articulación de luchas  en América Latina y el mundo, hemos recuperado el carácter eminentemente político de este dia. Las acciones impulsadas por “Ni una menos, vivas nos queremos” y el paro del 19 de octubre del 2016, fueron parte del largo proceso que nos permite hoy confluir en la convocatoria al paro internacional de mujeres.

Paramos como nunca antes habíamos parado, recuperando el sentido político de la fecha y los espacios colectivos y organizados como hace tiempo no teníamos para un 8 de marzo. Con amplitud de organizaciones convocantes, profundidad y diversidad política en los reclamos.

Nos convocamos mujeres de todo el mundo, para dejar expuestas las marcas del patriarcado, marcas que dan cuentan de las profundas brechas de desigualdades existentes en las relaciones entre las personas por su condición de género.

Marcas que dan cuenta de las inequidades e injusticias que vivimos especialmente por nuestra condición de mujeres, niñas, adolescentes, lesbianas y trans, marcas que excluyen, invisibilizan, violentan, matan.

El movimiento feminista y de mujeres de Latinoamérica,  expresa con fuerza y convicción que son necesarios los espacios organizados, horizontales y plurales. Estos son los que permiten construir las  estrategias y acciones necesarias para transformar nuestras vidas.

Este 8 de marzo paramos en Argentina y en muchos países del mundo. El paro tiene sus antecedentes en las miles de luchas cotidianas de las mujeres desde tiempos inmemoriables, en las luchas por mejores condiciones de vida, de trabajo, por el reconocimiento como personas humanas, por el respeto hacia nuestras decisiones.

Paramos para exigir una atención digna, respetuosa y cuidada en el sistema de salud, por el respeto a los procesos de embarazo, parto y puerperio, por el respeto a nuestra decisión de abortar un embarazo que no deseamos, queremos o podemos continuar.

 

Las mujeres paramos porque nos están asesinando por ser mujeres, por  putas, por trabajadoras sexuales, por travestis, por trans, por lesbianas. La violencia instalada por el machismo, el sexismo, se expresa con el grito, el ninguneo, la humillación, el desprecio, el golpe, el no reconocimiento como personas.

Las mujeres paramos porque en el mundo solo somos propietarias del 1 % de la tierra.

La injusta y arbitraria organización social del cuidado de otros y otras, de enfermxs y discapacitadxs profundiza las brechas de desigualdades. Paramos para el reconocimiento y pago de las tareas “domésticas y de cuidado” que siguen a manos mayoritariamente de las mujeres.

Paramos porque ganamos un 27 % menos que los varones por igual trabajo, porque nos despiden, por el ajuste, la informalidad y la precarización laboral que recae más sobre nuestros cuerpos.

Paramos por la criminalización de las protestas, la persecución y asesinato de mujeres que luchan por los derechos humanos.

Mujeres para el Desarrollo Alternativo para una Nueva Era (DAWN) expresan “Paramos para que se desmantelen la redes de facilitadores de los flujos financieros ilícitos y así eliminar las redes de trata y tráfico que explotan laboral y sexualmente a las mujeres y las niñas en las cadenas globales de riqueza”.

Paramos porque defendemos nuestro bosque nativo, porque las industrias extractivas saquean y despojan a nuestras comunidades.

Paramos por la criminalización y persecución que viven las mujeres migrantes.

Porque queremos Educación Sexual Integral para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.  

En Córdoba, paramos en el ámbito público y privado, paramos a partir de la convocatoria en la que confluyen más de 50 organizaciones sociales, políticas, gremiales, estudiantiles, universitarias, territoriales y feministas.

Paramos en reclamos por todos los derechos sociales, políticos, económicos, culturales, reproductivos, gremiales, sexuales, en definitiva por nuestros derechos humanos

Paramos y nos movilizamos como  nunca antes lo habíamos hecho.

Alejandra Dominguez. Feminista, Lic en Trabajo Social. FCS UNC.

 

Marcha 8M 2017. Fotos: Ivan Brailovsky

Marcha 8M 2017. Foto: Ivan Brailovsky
Marcha 8M 2017. Foto: Ivan Brailovsky
  • Marcha 8M 2017. Foto: Ivan Brailovsky
  • Marcha 8M 2017. Foto: Ivan Brailovsky
  • Marcha 8M 2017. Foto: Ivan Brailovsky
  • Marcha 8M 2017. Foto: Ivan Brailovsky

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