Reseña de Exiliaditas, de Florencia Ordóñez

Luciana Gómez
Compartimos una lectura, a cargo de Luciana Gómez, del tercer libro de Florencia Ordóñez, poeta, escritora, actriz, entre otros oficios, lanzado por Editorial Gráfica 29 de Mayo en el mes de junio.

En la portada del libro se ve a una niña, de enormes ojos marrones, mirando de costado la cámara, adelantándonos que nos acompañará durante toda la obra. Exiliaditas, la última creación literaria de Florencia Ordóñez nos propone desandar un viaje, una historia  ficcionalizada o una ficción sobre su propia historia. Luego de Diario de un hada y Ni tan pink, ni tan punk, Ordóñez toma el desafío de  brindarnos una narrativa atravesada por la memoria, un viaje que excederá lo geográfico.

  El contexto es la última dictadura militar argentina, que entre tantos horrores sistemáticos, expulsó a miles de personas, entre ellas a esta pequeña, que con su madre, tratarán de reconstruir sus vidas en otras tierras. La narración, entonces, es la voz de esta niña, quien nos conducirá por la construcción propia de su realidad. El relato fluye cargado de espontaneidad y frescura. Desde el comienzo esta idea se convierte en el pivote central en torno al cual girará toda la obra.

 Un comienzo in media res (en medio de la historia) nos introduce a la idea del exilio. El escenario es un aeropuerto,  volver es asumir haberse ido alguna vez y sobre este marco se van sucediendo las diferentes imágenes, que son escenas, cuadros, postales, microrrelatos que conforman su mirada del mundo.   La nostalgia de las fotos, los ecos de las voces de otros niños y niñas con infancias similares, que transitaron juntos el camino del exilio. El tono de la obra contiene guiños que terminan generando destellos de humor en medio de tanta oscuridad. La maestría literaria reside en la atinada elección de la autora poniendo en la voz de la narración a una niña, rescatando sus diferentes momentos, complejizando aún más la trama de voces que se han ido tejiendo sobre los relatos de la dictadura.  

 Hay en cada palabra la ternura exacta, la intacta belleza del pasado al que se acude para construir una y otra vez la propia identidad. Se suceden las postales de una vida en un continente en el que se estuvo de paso siempre, un  rompecabezas que se va armando palmo a palmo, la niña, la adolescente y la mujer se construyen mutuamente, en una mirada espejada. Cada relato es un pedacito coloreado del lente que mira, formando un caleidoscopio que se multiplica en nombres, idiomas e imágenes. Los pétalos de Flor que van entretejiendo la historia, su historia y al mismo tiempo, la memoria de todo un país.

Exiliaditas - Florencia Ordóñez nació en Córdoba, el 8 de marzo de 1977
Exiliaditas - Florencia Ordóñez nació en Córdoba, el 8 de marzo de 1977
  • Exiliaditas - Florencia Ordóñez nació en Córdoba, el 8 de marzo de 1977
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Fragmento de Exiliaditas 

Cuestión de colores 

En el Liceo Italiano hay niños españoles y niños italianos. Y también estoy yo. En el recreo, los españoles se juntan con los españoles y los italianos con los italianos. Yo no sé con quién juntarme, así que me quedo sola y trato de aprenderme la letra de “Cirillo curiosone” porque la seño de Música me dijo que si no me la aprendo no me va a dejar cantar en el coro y el coro es lo único divertido que tiene esta escuela, aunque la seño es un poco mala y le encanta amenazarte con que no vas a cantar en la fiesta de fin de año si no te aprendés la letra y no entonás bien y esas cosas. Borja es un niño español de mi curso, que el otro día vino y me dijo: “Dice mi papá que si eres argentina, seguro que tus padres son rojos”. Después me dio una patada y salió corriendo. No sé muy bien qué quiso decir con eso de rojos. Y además mi mamá y mi papá son de color marrón clarito, como casi todo el mundo menos los marroquíes que viven debajo de casa, que son de un marrón un poco más oscuros, pero que tampoco son rojos.

 

 Florencia Ordóñez nació en Córdoba, el 8 de marzo de 1977. A los ocho meses viajó a Madrid con su mamá y desde enconces se ha mudado veinte veces. Intenta desempeñarse en oficios que le permitan hacer lo que más le gusta: leer, escribir, actuar. Antes de Exiliaditas publicó dos libros: Diario de un hada y Ni tan pink ni tan punk.